1.14.2017

Mirarte a los ojos

La yema de mi dedo recorre tus labios. Vos tenes los ojos cerrados, pero igual sé que me miras. Yo, mientras tanto, me detengo en casa milímetro de tus facciones, entendiendo que podría estar así toda mi vida. Te sonrío, y sabemos que cuando se mira a los ojos incluso con los párpados cerrados, nada podría salir mal. Vamos codo a codo, y no necesito más. 

7.18.2016

Agrandar la luz

"Se puede agrandar la luz o agrandar la oscuridad, lo decide el pensamiento." Ayer terminé el día con esa frase sonando en mis oídos y, con todo y la fecha, de algún modo sonriendo. No creas, sin embargo, que la fecha no le puso más peso a nuestros pies.
Pero ahí me encontré, en esta familia que supiste formar con mamá, con Fer a mi lado y unos abrazos que llegaron por whatsapp: en fin, rodeada de razones por las que ser. Ayer se cumplió un año de que te lloro un poco todos los días, de que te extraño como nunca pensé sería posible extrañar, de que no entiendo cómo el mundo puso seguir así como así. Pero no sólo te lloro cuando te extraño, también te sonrío. Casi siempre te sonrío. Porque la vida tiene sol, tiene cielo, tiene estrellas, tiene Luna... ¿y qué sentido tendría no sonreírle? No sé si te volveré a ver, muchas veces ya no sé en qué creer. Sin embargo, sé que donde sea que andes, estás mirándonos contento de vernos seguir. Te extrañamos, no te podés imaginar cuánto ni con qué fuerza. Pero cuando no doy más, siempre miro el cielo y encuentro la Luna: ya dejé de creer que eso sea casualidad. Quedate ahí, que me gusta charlarte de vez en cuando porque (como dice otra canción) la Luna no sabe de distancias. Te quiero. Siempre un poco más.


Agus Terrizzano
18 de julio de 2016

6.13.2016

La tristeza es nada

La tristeza es muchas cosas. 
Pero se transforma en nada cuando te tengo al lado.


Qué lindo sentirse así.
Agus Terrizzano, junio 2016

3.04.2016

Sirio

Cuando con papá mirábamos para arriba siempre había algo que señalar. Entre todas las constelaciones, para mi encontrar el Can Mayor (Sirio) y Tauro (Aldebarán) era una imposibilidad. Pero eso nunca era un problema, porque su sonrisa enseñandome por vez mil era lo mejor que me podía pasar.
Hace un tiempo me encontré con el cielo se Iruya envolviéndome. Sirio estaba ahí, mirándome mientras yo lo reconocía con una velocidad inaudita. Nunca había podido identificarlo, y mucho menos ver tan claramente la constelación que formaba. En ese momento entendí muchas cosas. Entendí que la memoria falla cuando quiere, que era algo que siempre supe, pero el ritual implicaba preguntarlo una vez más. Entendí el regalo de ver sus ojos azules pacientes y sonrientes al
contestar. También supe que la frase "esa estrella es Sirio, el ojo del Can Mayor..." estaba incompleta. Las constelaciones son confusas, pero hay algo que siempre encuentro. Entonces, la frase debiera haber sido: "Ahí está Sirio, y crea en lo que crea, también está papá."

Hay días en los que no paro de pensarte. Por suerte te encuentro en el cielo, y en todo lo que me rodea también. Te extraño cada minuto.

Agus Terrizzano - Marzo 2016

12.12.2015

Estás vos


El corazón me late fuerte
De repente no tengo más miedos
La mandíbula me duele
y sonrío
(porque estás vos)

El mundo tiene colores
las calles huelen a jazmín
veo el sol aunque esté nublado
el mal humor ya no me invade.

Mis días duran menos
y mil horas a la vez.
Mi mente indica que
sólo hay una explicación:
en el brillo de mis ojos estás vos.

Agus Terrizzano - Diciembre 2015

10.09.2015

Cuesta arriba

Papá tenía un auto con caja semi-automatica. Para una piba de 18 que quería arrancar a manejar a toda costa, eso era una gran facilidad. Unos años después, el Corsa se fue y la caja manual volvió. En realidad, como había aprendido a manejar así, no tuve mucho problema... mientras estuviera en llano. 

La primera ruta donde el viejo me cedió el volante fue una mendocina, la que sube hasta Uspallata más precisamente. Llena de túneles y curvas, ahí fui. Algunos podrán pensar que estaba loco, yo elijo llamarlo confianza. Ese mismo verano, el camino (y un recital de La Vela puerca, confesemos) nos llevó a Bariloche. Decidí que hasta el centro, por la Bustillo, manejaba yo. Unos kilómetros más adelante, en una combinación subida-curva-ciclistaenlabanquina-colectivodefrente, el Sandero se quedó sin motor. En mi no-costumbre me había olvidado que tenía que bajar un cambio. Me ofusqué, me puse nerviosa y no pude volver a sacar el auto. Papá me reemplazó y así seguí enojada conmigo misma todo el paseo. A la vuelta, el viejo me dio la llave del auto. "Manejá" me dijo, sin darme lugar a la negación. El auto no se quedó más después de eso, y poco a poco las subidas dejaron de ser una limitación. 

En este tiempo desde que su cuerpo simplemente no dio más y se frenó, siento eso que sentí aquella vez: la vida se me pasó a caja manual y el camino es pura subida; con semáforos rojos cada cincuenta metros que requieren de un constante volver a arrancar. Pero en días donde el sol da en la cara siento que ahí está dándome la llave del auto, con esa mirada inconfundible que decía que no sea boluda y maneje. Que no me rinda. Que el miedo no vale nada. Que confíe. Que yo sé. Aunque de pánico irse para atras, arrancar cuesta arriba también se puede.

5.25.2015

Escapar

Cuando quiero callar la realidad,
me teletransporto a tus brazos
y todo está bien.

En ese instante de apagar la culpa
y acarrear la responsabilidad,
me teletransporto a tu boca
y todo ésta bien.

Cuando las voces de la cabeza
taladran sin parar,
cuando me quiero escapar,
me teletransporto a tu sonrisa
y todo sigue bien.