
Que incrédula fui, supuse conocer el amor sin haber jamás escuchado tu voz. Me creía reina de corazones y siquiera sabía lo perdida que me sentiría en tan negros ojos... Y es cuando ni a jota de trébol llego, cuando comprendo que en tu vida me hundí y que sin vos, no hay yo. Palabras de una niña inocente te alejaron hoy de aquí, de este intento de mujer que no encontró más un escape a tanta soledad. Esa soledad tan llena de recuerdos, de besos con renuncia en mesa y miradas que jamás tendrá. Tan repleta de dolor y resignación, de pérdida y vida sin valor...
Pero por suerte amor no confundo estar sólo con estar sin vos,
porque estar sin vos es peor... que estar sólo. ♪
No hay comentarios:
Publicar un comentario