8.20.2013

Llueve sobre mojado

Llueve, y me siento mal. A veces creo que el cuerpo se me enferma sólo para obligarme a acostarme y pensar. No más seguir con mis obligaciones, no más distraerme con otras cosas. Y la lluvia sigue cayendo, y pongo play en el reproductor. Me pienso hace ya un largo tiempo atrás, y estaría a un error de tipear alguna frase sin sentido en el celular sólo para leer tu voz. Qué se yo, esas conversaciones al pasar donde uno se sentía un poco menos solo.
Llueve, y el policarbonato hace ruido, y no me deja dormir. Llueve, y me siento chiquita como cuando tenía tres años y me daba miedo estar sola en mi habitación, pero también cruzar la casa corriendo en búsqueda de los brazos de papá. Y pienso en que en ese entonces hubiese empezado a llorizquear su nombre, para que en una de esas le llegase el mensaje de que lo necesitaba vía esa especie de telepatía que suelen tener los padres.
Llueve, y no llorizqueo, ni el nombre de papá, ni el tuyo, ni ninguno, pero sí me taladro el alma con cada gota que cae. Y necesito algo tan simple como un "¿cómo estás?". Un comentario que no va al caso, una risa en carcajada, y recordar cómo se sentía leer tu voz sabiendo el modo en que pronunciabas todas y cada una de las letras que estabas escribiendo.
La conexión. Eso. Un día cualquiera. Cada tanto. Como quien no quiere la cosa. Eso, eso... (extraño). 



Agus Terrizzano
Agosto 2013




No hay comentarios: